"It's only rock and roll but I like it"

El ataque de los clones: un top 4

5 Mayo 2009 · 1 comentario

Surgen como setas y se convierten en tema de conversación. Todo el mundo ve el origen en Lourdes (Russian Red), pero eso no tiene por qué ser así, cualquiera pudo empezar primero a crear melodías sin más audiencia que su habitación. Me refiero al formato chica con voz de flipar + guitarra que se está haciendo un hueco en el moderneo actual con vistas a saltar al gran público, si es que Russian Red no lo ha hecho ya.

 
A bote pronto me salen cuatro: la citada Lourdes (sigue siendo mi preferida), Alondra Bentley, Anni B Sweet y La bien querida, que no tiene tanta voz pero respeta en cierto modo el formato. Un directivo de una discográfica me aseguraba hoy que tenemos la suerte de que, ya que salen artistas iguales, al menos cantan bien y tienen cierto gusto. El colega Ander de Brich era más tajante: “Esto lo pilla el NME, lo junta en una portada y genera un movimiento”. También hay quien recuerda, al  igual que Paolo Tassotti, que “cada día pronuncian mejor el inglés”.
El caso es que a mí me parece más bien que sumándose al carro varios sellos indies han tirado de fondo de armario y de colegueo para ver si emulan el pelotazo de Russian Red. Eso no quita mérito a las artistas, ni de coña, pero se lo hace facilón a quien las lanza, nada más. Se crea una corriente y se lanza gente a nadar con el río a favor, luego ya veremos quién nada mejor. 
Mi top 4 de momento es el siguiente, pero aviso, puede cambiar el orden o puede que me acabe durmiendo con tanta voz dulzona cantando tiempos lentos: 
1.- Russian Red
2.- Alondra Bentley
3.- Anni B Sweet
4.- La bien querida
Firmado: Hurricane Carter  

Podéis coger el fotochof y sustituir los caretos por los de las chicas que cito, que yo con esto de los montajes soy un desastre

A bote pronto me salen cuatro: la citada Lourdes (sigue siendo mi preferida), Alondra Bentley, Anni B Sweet y La bien querida, que no tiene tanta voz pero respeta en cierto modo el formato. Un directivo de una discográfica me aseguraba hoy que tenemos la suerte de que, ya que salen artistas iguales, al menos cantan bien y tienen cierto gusto. El colega Ander de Brich era más tajante: “Esto lo pilla el NME, lo junta en una portada y genera un movimiento”. También hay quien recuerda, al  igual que Paolo Tassotti, que “cada día pronuncian mejor el inglés”.

El caso es que a mí me parece más bien que sumándose al carro varios sellos indies han tirado de fondo de armario y de colegueo para ver si emulan el pelotazo de Russian Red. Eso no quita mérito a las artistas, ni de coña, pero se lo hace facilón a quien las lanza, nada más. Se crea una corriente y se lanza gente a nadar con el río a favor, luego ya veremos quién nada mejor. 

Mi top 4 de momento es el siguiente, pero aviso, puede cambiar el orden o puede que me acabe durmiendo con tanta voz dulzona cantando tiempos lentos: 

1.- Russian Red (la “original”)

2.- Alondra Bentley (la que desafina un poco)

3.- Anni B Sweet (la más “modelna”)

4.- La bien querida (la que menos se parece a las demás y más se parece a La buena vida o al Sr. Chinarro)

Firmado: Hurricane Carter

Categorías: Pajas mentales · Palmaditas en la espalda
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El reverso tenebroso de los Beach Boys

5 Mayo 2009 · 2 comentarios

Stephin Merrit es un perro verde. Es habitual que un músico odie las entrevistas y a los periodistas, pero el alma de The Magnetic Fields va más allá: él odia los conciertos y se enfrenta con el público que va a verle. En sus actuaciones es normal ver cómo se malencara con los espectadores cuando oye un murmullo, cómo no para de poner muecas e incluso cómo amenaza con desalojar a los que han entrado con invitaciones porque no prestan suficiente atención.

Brian, yo soy tu némesis

Brian, yo soy tu némesis

Su propia carrera es una anomalía. Además de firmar canciones con su nombre y para el grupo antes mencionado, mantiene otros tres proyectos paralelos al tiempo (The Future Bible Heroes, The Sixths y The Gothic Archies) en los que, básicamente, intervienen los mismos músicos que en los Magnetic Fields haciendo el mismo tipo de canciones e interpretándolas de manera parecida. De los tres grupos, sólo en los sextos se distingue con nitidez una voluntad clara de hacer algo medianamente distinto (los cantantes son siempre estrellas invitadas y abundan los instrumentos de juguete).

A Merrit también le tira lo de hacer discos conceptuales aunque el concepto sea algo vago. En 1999 se propuso el reto de componer en un par de meses cien canciones de amor y grabarlas en un disco quíntuple. Como le fallaron las fuerzas, el resultado fue el enorme discazo triple 69 Love Songs. En I (2004) la excusa era tan tenue como que el título de todas las canciones comenzase por esa vocal. Y en Distortion, publicado el año pasado, jugó con la distorsión al estilo de los grupos mirabotas. La originalidad y el espíritu lúdico del asunto radicaba en que los instrumentos distorsionados eran arpas, pianos, ukeleles, acordeones y chelos.

En ese disco está la canción de la que quiero hablarles hoy. Justo en el mismo año en que, gracias a grupos como Animal Collective o Fleet Foxes, los juegos de voces al estilo de los Beach Boys vuelven a situarse en vanguardia de la música moderna, va el tocahuevos de Merrit y graba una canción que es la némesis de Brian Wilson y de toda la música surf que se ha grabado en la historia.

Porque California Girls, al contrario de lo que sugiere su título a primera vista, es un himno de odio a las chicas que en las piscinas privadas desnudan sus cuerpos al sol. Merrit dice de ellas que las odia porque comen comida de mentira, porque se follan a las estrellas del rock y se casan con los aristócratas, porque siempre aparentan 17 años, porque respiran Coca Cola por sus narices perfectas, porque le miran por encima del hombro o porque siempre están riéndose y enseñando sus dientes blanqueados. Como no soporta tanto culto a la fachada y la superficialidad, en la última estrofa termina avisándolas de unos planes de venganza que incluyen un hacha de combate por estrenar.

Firmado: Ander de Brich

Nota: Como habrán notado, el videoclip que incluyo es tan sólo un montaje fotográfico elaborado por algún fan de The Magnetic Fields. Lo damos por bueno, ¿no?

Categorías: Siete pulgadas
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