"It's only rock and roll but I like it"

Un día sin Antonio Vega

13 Mayo 2009 · 1 comentario

Descanse en paz

Descanse en paz

Antonio Vega no necesitó fallecer para convertirse en leyenda. Ya en 1993 le grabaron un disco de homenaje. Y él se quejó amargamente porque entendía que ese álbum lo daba por moribundo o por acabado. Además, el título del disco, Ese chico triste y solitario, le parecía ofensivo. Aquel tributo no le sentó bien, pero al menos abrió la puerta a un culto por el artista que no le abandonaría hasta el día de su muerte.

Es cierto que, hasta entonces, Nacha Pop fue un grupo ninguneado por la radiofórmula, pero el paso del tiempo engrandeció su figura y este redactor ha de decir que jamás ha asistido a  muestras de cariño hacia un artista como las que vio en la gira de reunión de los Nacha en 2007. Era sobrecogedor cómo el público arropaba a Vega y prorrumpía en ovaciones cerradas ante cada esfuerzo de un músico escaso de fuerzas.

A continuación, destaco algunas páginas (de papel y de Internet) entre todas las que se han llenado en las últimas horas para honrar la memoria de Vega.

Como de costumbre, la mejor crónica que he leído la ha escrito Diego A. Manrique para El País y se titula La historia más triste del mundo:

La carrera en solitario de Antonio Vega se desarrolló bajo la sombra de la heroína. Aunque mantuvo una pudorosa discreción sobre sus problemas, la rumorología contribuyó a rodearle de una enojosa aureola de artista maldito, que podía mostrarse inspirado o limitarse a cubrir el expediente (pero ése era un síndrome que también aquejaba a Nacha Pop).

Tampoco desmerece Tristes y solitarios sin Antonio Vega. La firma Isabel Ibáñez para El Correo.

«La física cambió mi vida. Cambié mi postura ante el mundo cuando comprendí a Einstein. Cuando supe que el camino más corto entre dos puntos no es la línea recta. Cuando empecé a imaginarme cosas como qué pasaría si me montase a caballo en un haz de luz». Así era Antonio Vega, amante de los gatos, escritor de cuentos y relatos…

Entre los artículos y tribunas el que más me gusta es el de Enrique Portocarrero para El Correo. Titulado Ángel caído, incluye frases como éstas:

No se iba nunca Antonio Vega, superviviente atormentado de picos y caballo, porque sus letras le ataban como ángel caído a una realidad sin retorno vencida en su fecha de expiración. Tampoco se va ahora, porque queda en su melancólico recuerdo el mito urbano de un músico que paseaba su dolor por el infierno, cantando la tristeza de su propia vida.

Normalmente me chirrían los textos creados a partir de títulos y extractos de canciones significativas, pero el publicado por Manuel de La Fuente en ABC me parece bastante logrado. Se titula Trovador de la triste figura e incluye párrafos como éste:

El sitio de su recreo ya no está aquí, está por ahí arriba, entre ángeles en chupa de cuero y zapatillas de baloncesto, y la chica de ayer [...], aquella punkie de sol, espiga y deseo, aquella nuevaolera de nieve, huracán y abismos, bebe hoy y olvida en el Penta del cielo por él, por Antonio, cantante, compositor y poeta, cuerpo (escaso) y alma (gigantesca) del pop-rock español.

En elmundo.es, tiene buenos momentos Ese chico triste y solitario (era inevitable que cayera algún texto con este título), de Raquel Quílez

A pesar de su delicado estado de salud, siguió ante al micrófono hasta el final. Con un hilo de voz, sujetando la guitarra sin fuerza. Provocando escalofríos, silencios sepulcrales cuando empezaba a entonar sus clásicos… ‘Lucha de gigantes’, ‘ El sitio de mi recreo’, ‘Una décima de segundo’… El recogimiento se imponía en la sala.

Otra forma de recordar al gran Vega, tal vez la más adecuada, es escuchar once de sus canciones más significativas. Es la que propone Diego Manrique en la página web de Radio Nacional.

Firmado: Ander de Brich

Actualización: El texto que escribe Benjamín Prado en El País dos días después de la muerte de Antonio Vega es también de lo mejor de estos días. Se titula Qué se ha muerto con Antonio y en él se pueden leer frases como las siguientes:

Contra las prohibiciones, los lápices rojos de los censores y la moral hipócrita que había hundido el país un siglo más abajo de su época, toda aquella gente que de pronto salió a la calle con el pelo pintado de naranja, los pantalones rotos por las rodillas y un pendiente clavado en cualquier parte poco habitual. Por las calles, la ropa con la que se vestían los jóvenes tenía la misma función que el destape en los cines. A base de empezar a permitir la rareza, España empezaba a ser normal. A fuerza de respetar lo que es distinto, empezamos a ser como todos.

Categorías: Control ce control uve
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Marchando una de homenajes

13 Mayo 2009 · 1 comentario

Este tipo no es Antonio

Este tipo no es Antonio

La muerte de Antonio Vega nos ha dejado a todos un poco huérfanos y levantarse esta mañana ha sido más duro que hacerlo ayer. Ahora bien, a la hora de apuntarse al carro del tributo, no han faltado los oportunismos que empañan un poco un luto colectivo que no ha tenido nada de fingido.

Porque, vamos a ver, organizar una votación para que tus lectores escojan la mejor canción de Antonio Vega e incluir una de su primo Nacho García Vega es de traca. Más aún, si esa canción (Sol del Caribe) está tan alejada por letra y por música, por su fondo y por su forma, del estilo de Antonio. Para empeorar las cosas, en el momento en el que estas líneas ven la luz ya han sido 26 los incautos que la han votado como la mejor canción del artista.

Y encima van 26 personas y la votan como la mejor

Y encima van 26 personas y la votan como la mejor

No creemos que haya mala fe en el asunto, pero el patinazo existe y es de los gordos.

En cambio, en el caso de la discográfica del artista, sí que hay algo que huele a chamusquina. Tal y como se denuncia en los blogs de Javier Becerra y del Hematocrítico, que Vega muriese ayer y que la publicación de un disco recopilatorio de homenaje esté prevista para tan sólo tres días después resulta sospechoso. Y también mercantilista. Y carroñero.

Categorías: Puñetazos
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Cien razones por las que salvar los años 80 (4): el “I’m Your Man” de Leonard Cohen lo vende todo

13 Mayo 2009 · Dejar un comentario

A la mayoría de ustedes les sonará la situación. Alguien les pregunta qué discos están escuchando últimamente y, cuando responden, la cara de póker de su interlocutor es de cuidado. En algunos casos, especialmente en la adolescencia, tras las fases de interés y estupefacción llegaba la de cabreo y, a veces, una acusación de esnobismo: “Te estás haciendo el interesante. En realidad, tú lo que escuchas es a Melendi, como todo el mundo”, venían a decirte.

Y es que muchos se niegan a creer que prestemos más atención a Bill Callahan que a Coldplay; que nos gusten los Surfin’ Bichos y, en cambio, Maná nos parezca irrelevante; o que, allá por los años ochenta, nos interesasen más The Smiths que los Dire Straits. Notarán que me estoy esforzando para que los ejemplos de lo que no me tira no sean tan obvios como el desprecio genérico (y, en mi opinión, justificado) hacia todo lo que haya salido de Operación Triunfo y que no firme sus discos con un nombre sacado de Cien años de soledad.

El bueno de Leonard lo tiene tan claro como Woody Allen: la razón para hacerte artista es que se folla más.

El bueno de Leonard lo tiene tan claro como Woody Allen y nos lo tiene dicho: la razón para hacerte artista es que se folla más.

Llegados a esta altura del texto se preguntarán qué rayos tiene que ver esta perorata con el título de la entrada, así que no me va a quedar más remedio que explicarme. Durante un montón de años he negado las acusaciones de esnobismo con cinco ejemplos de discos que arrasaron en las listas de ventas, que, en consecuencia, gustaron a todo el mundo, y que a mí también me hicieron gozar como a un enano. Se trata de Automatic For The People y Out of Time de R.E.M.; Nevermind de Nirvana; Achtung Baby de U2 y I’m Your Man, de Leonard Cohen. Ustedes, que son gente de mundo, ya habrán notado que cuatro de ellos son de los primerísimos noventa, pero que el último de ellos es de 1988. Y ahí quería yo llegar, al discazo con el que despidió la década el gran mujeriego canadiense.

Pese a que los arreglos del disco no son del todo de mi gusto, de las ocho canciones de I’m Your Man, cuatro me parecen obras maestras, dos más que notables y otras dos sólo buenas. ¿Se puede pedir más? Porque este álbum también nos lo ofrece. Por sus canciones han pasado las manos de los Pixies, las de R.E.M., las de Nick Cave and The Bad Seeds o las de Rufus Wainwright y todos ellos nos han ofrecido algo nuevo y valioso. Y eso dejando al margen la adaptación mayúscula del First We Take Manhattan que grabaron Enrique Morente, Estrella Morente y Lagartija Nick para el Omega.

Parece que lo suyo sería incluir aquí el vídeo de First We Take Manhattan pero la estúpida e inexplicable política de inserción en otras páginas que se llevan a medias el Tutubo y las discográficas no nos lo permiten. Habrá que conformarse con una interpretación en directo de Everybody Knows, que tampoco es moco de pavo.

Así que, cuarta razón para salvar los años ochenta: En 1988 se publicó I’m Your Man y además tuvo éxito.

Firmado: Ander de Brich

Categorías: Listas · Palmaditas en la espalda
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