Ni la socorrista de San Sebastián de los Reyes ni gaitas, durante la última semana el que la ha liao parda ha sido Eli ‘Paperboy’ Reed. La montó en Madrid y puso a la gente a saltar a las siete de la tarde en el Azkena. Para el que no lo conozca es un tipo de 24 años que se ha tragado a Otis Redding, Sam Cook y James Brown a la vez. Aunque su voz indique lo contrario, es blanco y tiene unas pintas de pijo que lo flipas. Que aproveche.
No me voy a extender mucho. Si me pongo a escribir sobre el concierto de los Black Crowes el pasado viernes en Vitoria acabaréis acusándome de fanatismo, así que os voy a ahorrar una cantidad ingente de adjetivos a favor de los hermanos Robinson y me voy a limitar a copiar una frase de Igor Cubillo en EL PAÍS: “La actuación de Black Crowes fue soberbia”. Se ve que tenían ganas de comerse el mundo en su regreso a Europa después de varios años, si no no se entiende que una banda que cambia de repertorio cada noche y tiende a hacer lo que le sale de las pelotas acabe tocando un repertorio como el que sigue. Flipad:
Sting me
Twice as hard
Daughters of the revolution
Hotel illness
Soul singing
Oh, Josephine (+jam)
Wiser time
Thorn in my pride (+jam)
Poor Elijah
Sister luck
Jealous again
Hard to handle
She talks to angels
Remedy
Wounded bird
—
Thick ‘n’ thin
A mí y a los cientos de personas que tenía al lado se nos quedó la boca abierta. Una pena que conciertos de este pelo se vean uno o dos en la vida.