Desde Pamplona nos llega el próximo disco de El señor Ramón, un grupo que en plena fiebre de las grabaciones chungas en casa se ha ido hasta Londres para registrar su nuevo trabajo. Con la producción de Iñaki Llarena y la masterización de Doug Sax (Rolling Stones, Eagles, Pink Floyd) han conseguido que ‘El buen ladrón’ suene mejor que el 90% de los trozos de plástico redondo que habitualmente recibe un servidor.
Aún no saben si algún sello se hará cargo de la publicación (atención, si alguien lee esto que aproveche) o tirarán ellos mismos hacia adelante. En su myspace ya podéis escuchar dos temas de adelanto. Los otros 10 andan en la misma onda. Todavía no hay fecha de lanzamiento, pero habrá que estar atento.
Afortunadamente hay grupos que le echan pelotas al asunto, para que luego digan que la música vive momentos de crisis. Eso será la industria, que es otra cosa.
Desde Pamplona nos llega el próximo disco de El señor Ramón, un grupo que en plena fiebre de las grabaciones chungas en casa se ha ido hasta Londres para registrar su nuevo trabajo. Con la producción de Iñaki Llarena y la masterización de Doug Sax (Rolling Stones, Eagles, Pink Floyd) han conseguido que ‘El buen ladrón’ suene mejor que el 90% de los trozos de plástico redondo que habitualmente recibe un servidor.
Aún no saben si algún sello se hará cargo de la publicación (atención, si alguien lee esto que aproveche) o tirarán ellos mismos hacia adelante. En su myspace ya podéis escuchar dos temas de adelanto. Los otros 10 andan en la misma onda. Todavía no hay fecha de lanzamiento, pero habrá que estar atento.
Afortunadamente hay grupos que le echan pelotas al asunto, para que luego digan que la música vive momentos de crisis. Eso será la industria, que es otra cosa.
Ni sintetizadores chungos ni americanas con hombreras, para muchos los 80 fueron caña burra. Una gran razón para salvarlos son Slayer. King, Hanneman, Araya y Lombardo se juntaron en 1981 para hacer una banda de versiones de Iron Maiden y Judas Priest y acabaron liándola parda, reinventando el thrash metal y creando una escuela de la que han salido cientos de grupos. No soy nada original con Slayer, así que de su discografía, si no sois unos iniciados en el tema, os recomiendo ‘Reign in blood’ (1986), probablemente la mayor patada en las pelotas que se llevó el rock en los 80. Os dejo con una canción de ese disco: ‘Raining blood’.
Nota: Que nadie se asuste con las letras chungas y la pose satánica, no es más que chou y ganas de provocar como bien suele explicar el propio Tom Araya, pero mola.
Ayer, 27 de septiembre, los medios de comunicación prácticamente se olvidaron del horrible aniversario de los últimos fusilados de la dictadura franquista (una de las excepciones: ‘Jugar con miedo’, de Suso de Toro), tres vascos y dos gallegos allá por 1975. Presuntamente serían lo que fueran pero sus juicios fueron las típicas farsas, habituales por entonces, en las que el juez de turno, antes de comenzar la operata, decía: “Que entren los condenados…”. Al general patas cortas le dio por dictar aquellas sentencias a su Gobierno y ninguno de aquellos miembros se opuso. Esa enésima acción de guante blanco de Paquito le terminaría llevando al infierno un mes y pico después debido a un shock endotóxico provocado por una aguda peritonitis bacteriana, disfunción renal, bronconeumonía paracardíaca, úlcera de estómago, tromboflebitis y enfermedad de Párkinson.
Ahora, aquella época parece olvidada. La canción protesta prácticamente ha desaparecido o se orienta hacia otros territorios. Por suerte, quizás, pues la justicia en España ha mejorado, aunque a veces no lo parezca. Hace unos días Luis Eduardo Aute cantaba ‘Al alba’ (aquí, la historia de la canción) en el gran concierto de La Habana, pero cuando volvía a España y aparecía en las ondas nadie le preguntaba por la historia de la canción, que no por mil veces repetidas deja de ser necesaria.
Es raro, y creo que premeditado por parte de los medios, creo, pues otros años era una fecha de celebración de la libertad y la democracia, pero no lo argumentaré en musikiki porque no creo que sea el lugar adecuado. Aquí les dejo con la canción interpretada por Aute, su autor.
Y de propina, ‘Adivina, adivinanza’, de Joaquín Sabina:
Lo de ahí arriba, además de ser un titular, es una opinión. Evidentemente, pero no voy a argumentarla. (Al final, la música es como la fé). Y lo primero es el nombre de un grupo que me gustan bastante. Son de Jaén. Les esuché por primera vez hace algo más de tres años. Entonces eran autoeditados y habían grabado unas cuantas canciones, que con el tiempo regrabarían y editarían en el disco ‘Algunos secretos te declaran’ junto con temas inéditos y ya bajo el sello A New Label. Ahora tienen nuevo disco, ‘Desde el espacio exterior’, que se publicará a finales de octubre.
Aquí, una canción del anterior:
Se han vuelto a autoproducir, con lo que no perderán su esencia (a algunos productores les carga el diablo), y por lo visto han evolucionado, según pone en su nota de prensa (siempre tan poco acertadas, rimbombantes y vergonzantes). En fin. Les destaco aquí porque, a pesar de todo, para mí siguen teniendo el concepto de autoeditados y no alcanzo a descubrir, más allá de un ligerísimo impacto promocional, las ventajas de haber fichado por una compañía pequeña.
Opino que hay veces en que lo de fichar por una ‘indie’ no tiene sentido. Por suerte, a pesar de esas notas de prensa, ese sello ni beneficia ni perjudica a las canciones de estos jienenses. Y para eso, y por si acaso, es mejor no firmar. Ojalá que a Autómatas les vaya muy bien.
Firmado: Paolo Tassotti
P.D.: No les juzguen por su versión de ‘A un minuto de ti’ ni por ‘Barco a Venus’. Todos tenemos muertos en el armario.
La evolución de la ropa interior de Mariah Carey nos aproxima al interior de una artista fascinante, en constante mutación.
Al principio de su carrera, aunque cueste creerlo, Mariah salía vestida en las portadas de sus discos. Pero esa etapa quedó relegada y sólo sus fans más fans conservan arcanas grabaciones de esa época prehistórica.
Desde aquí, les recomendamos que echen un vistazo al texto completo.
La mayoría de ustedes ni siquiera lo recordarán, pero hace unas semanas dejé pendiente comentar algunos de los discos que he estado escuchando durante este verano. Ahí van:
6. Triángulo de amor bizarro | El hombre del siglo V
El hombre del siglo V es mejor persona que el de la actualidad
La Fnac fue responsable. Me dieron un vale de cinco euros y rebajaron el precio de El hombre del siglo V a 5,95. Lógicamente, me lo llevé a casa, y , aunque el sonido está menos pulido que en su otro álbum, Triángulo de amor bizarro, yo lo prefiero. Hay más ruido y las distorsiones que se multiplican por todo el disco encajan mejor con su mensaje irreverente. Triángulo no son sólo una de las bandas en castellano más sugerentes y prometedoras; además, son de lejos los que más talento aúnan para acuñar consignas coreables. Proclamas como “El mejor sitio para descansar es la universidad”, “Llevar navaja siempre es conveniente” o “Lo malo del Gobierno es que gobierna” remiten a los mejores momentos del Carlos Berlanga más irónico y disfrutable. Aquí hay madera.
7. Metric | Fantasies
Rompepistas de clase media
Fantasies me gusta. Aunque ya quedó claro en este su blog que a muchos de ustedes no les dice nada de nada, a mí me sigue pareciendo un disco que, convenientemente promocionado, podría convertir varias de sus canciones en rompepistas de clase media. No hablo de jugar en la misma división que Beyoncé o Kylie, no. Me refiero a que podrían hacerse un hueco entre los clásicos de madrugada en una sala más o menos indie. En una sesión que incluyera a los Yeah Yeah Yeahs, a Gossip o a los Raveonettes me parece que no chirriaría en absoluto. Supongo que eso no es decir mucho, pero también creo que alguno de ustedes entenderá a qué me refiero.
8. James | Hey Ma
Casi parece un recopliatorio
Por James no pasa el tiempo. No tengo del todo claro si eso es una crítica o una alabanza, pero Hey Ma, que se publicó en 2008, podría haber visto la luz sin problemas a mitad de los noventa, justo después de los tres primeros (y mejores) discos de la banda de Manchester. Prácticamente cada uno de sus cortes tiene hechuras de single y es perfecto para dejarlo puesto y olvidarse de cambiar de disco. Desde aquí, mi agradecimiento a la lectora de Musikiki que tuvo a bien regalármelo.
9. Big Star | #1 Record y Radio City
Dos por el precio de uno
Las dos primeras grabaciones del grupo de Alex Chilton se venden juntas en formato cedé y así es como las estuve escuchando en agosto. Además de esa joya que es September Gurls, #1 Record y Radio City incluyen otras 23 canciones en las que brilla la frescura que hizo de Big Star una de las bandas más influyentes en Estados Unidos desde los primeros setenta. Vistas desde la distancia parecen pop-rock norteamericano de lo más canónico, pero, créanme, en estos dos discos hay mucho más de lo que revelan las primeras escuchas.
Lo suyo sería haberse pasado el verano escuchando el muy meritorio Hombre Lobo, pero a mí me dio por el recopilatorio que el Señor E publicó el año pasado. Las 24 canciones que incluye Meet The Eels conforman el mejor testimonio de una evolución coherente. El intimismo dolido de Novocaine For The Soul tiene poco que ver con las canciones optimistas de Daisies Of The Galaxy o con el desgarro roquero de Souljacker, pero todos los temas revelan la personalidad de un creador inquieto, con talento y que aún tiene mucha cosas que decir.
Antes de perder el norte y dedicarse a cantar las excelencias de Catalina na na, Danza Invisible tenía su punto. Les llamaban los Simple Minds españoles (glups) y, si no recuerdo mal, ganaron en más de una ocasión el premio de Radio 3 al mejor directo de un grupo nacional.
También El Dúo Dinámico se puso de lo más solemne con el asunto:
El fin del verano siempre es triste.
Firmado: Ander de Brich
Nota: Mis disculpas por el pastelazo de imágenes del segundo vídeo. No he encontrado otro.
Últimamente puede parecer que la tengo tomada contra EL PAÍS. No, no es así, no es algo personal. Para resarcirme de los últimos puñetazos que he lanzado a su sección de música/lamentos os recomiendo el artículo que firma hoy Íñigo López Palacios, que da con algunas de las claves de lo que está pasando en la industria musical: Crece la clase media y se reduce la alta. Vamos, lo que os decía de la mansión y el pisito.