Más que moda es una tendencia constante que se ha ido asentando en los últimos años. Siguiendo una tradición anglosajona aquí también nos ha dado por los grupos de tributo, bandas de versiones que te amenizan la noche imitando a grandes glorias de la música popular.
La idea es buena, la gente está dispuesta a pagar por ver a una banda que toca éxitos reconocibles y el sucedáneo a veces es más seguido que el original por su relación calidad-precio, como las gulas y las angulas.
Aún así hay que empezar a hacer una criba. El boom de las bandas de tributo ha hecho que se cuelen en el circuito grandes grupazos que llegan a mejorar al original y grandes timos que sólo lucen un disfraz a cambio de dinero.
Me pasó el sábado. Tocaban ExKISSitos (vaya nombre), Metallmanía (Metallica) y Sparto (Judas Priest). Los primeros parecía que era la primera vez que cogían un instrumento, y mira que los KISS no son nada complicados, y dieron risa directamente a las 800 personas que habían pagado 12 euros de entrada. Un timo. Los últimos, Sparto, hicieron un concierto como los que ya no hacen los Judas, con un cantante que mejoró al Robert Halford patético pero auténtico que se sienta últimamente por los escenarios de medio mundo.
Lo dicho, es una buena opción para pasar una buena noche, pero hay que documentarse antes, que lo mismo te aparece una versión mejorada que se te presenta una banda de payasos haciendo el ridículo.
Firmado: Hurricane Carter
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