Moda punki en Galerías

El Huracán de Patterson, Nueva Jersey, me reta a que le contradiga y casi se sale con la suya. El problema es que básicamente estamos de acuerdo. De una forma digamos canónica, indie es todo lo que graba un sello independiente y nada producido por una multinacional puede serlo. La consecuencia, si llevamos el planteamiento al extremo, es que resulta incorrecto hablar de grupos indies. Los discos sí son (o no) indies, pero un mismo grupo puede cambiar de discográfica varias veces a lo largo de su carrera. Así, Nacha Pop, por citar un ejemplo del texto de Hurri Carter, estuvieron en Hispavox -antes de pasar por Dro- y después, en Polydor. Y no olvidemos que Los Planetas, ejemplo de grupo no indie en la entrada de la que hablamos, comenzaron en una novata y básicamente amateur Elefant Records.

Punkie de postal, punk de escaparate

Punkie de postal, punk de escaparate

La madre del cordero radica en que el término se popularizó en España a raíz de los grupos que, como el de J y sus secuaces, surgieron en el cambio de década de los ochenta a los noventa. Con ellos, como con El Inquilino Comunista o con Family -por citar tres bandas cuyos estilos tienen bien poco en común-, el oyente medio se familiarizó con la expresión y se hizo la picha un lío. Pese a que grupos como los que grababan para la donostiarra Siesta entraban, con razón, en la categoría, para la inmensa mayoría música indie era un sinónimo de noise-pop. Pero, está claro, el término que hizo fortuna no fue el segundo.

De la mano del sobado indie vino la expresión “música alternativa” que lo mismo valía para pop, rock o electrónica. Y ahí sí que el sinsentido cobró dimensiones de astracanada. ¿Alternativa a qué? Se suponía que al mainstream representado en aquel momento por Phil Collins, Elton John, Madonna o incluso Guns’n’Roses. El caso es que no pasó mucho tiempo antes de que el mainstream pegase un volantazo y estuviera representado por Nirvana, Pearl Jam, Smashing Pumpkins u Oasis.

A partir de ese momento se dio la paradoja de que la lista de ventas estaba llena de gafas de pasta y de camisas de leñador con lo que, de ser consecuentes, la alternativa la debería haber representado alguien totalmente contrapuesto a lo que había pasado a ser masivo. Tal vez un Rufus Wainwright haciendo krautrock y enfundado en una bata de boatiné podía haber sido lo opuesto a los que mandaban en ese momento, pero, desde luego, la mitad del cartel del festival de Benicàssim no servía para esa definición.

Así que ni rock alternativo ni música indie son aceptables como animales de compañía porque ambos sirven para designar una cosa y su contraria. El travestismo de las expresiones hasta recuerda vagamente a la masificación del punk. Al comienzo, se trataba del simple y eficaz háztelo tú mismo, de que uno empuñara una guitarra y berrease como le viniera en gana; de que se vistiera con lo primero que pillara y que se taladrase el cuerpo con imperdibles. Se trataba de epatar y de escapar de los uniformes. La consecuencia es de sobras conocida: la mayor parte de la música punk es monolítica y alérgica a la novedad y el uniforme de punki se lo saben de memoria hasta los lectores del Abc.

Firmado: Ander de Brich

Anuncios

4 Respuestas a “Moda punki en Galerías

  1. Pues claro que sí, Ander de Brich, claro que sí. Hemos hecho un pan con unas hostias.

  2. NO ESTOY DE ACUERDO. Y me remito a mis comentarios en el post anterior.

  3. A ver DJ Flow, me parece usted una eminencia en esto de la música y lo sabe, pero en este caso necesitaría tener cierta experiencia etiquetando catálogos de música con empresas multinacionales. Lo fliparía. Hay discos de blues de los 50 que llevan la etiqueta indie desde el minuto 1, y ese criterio al etiquetar no ha variado en el mundo anglosajón desde entonces. Coño, que lo he sufrido mucho.

  4. Reconozco que decir “Me gusta el indie” es más cómodo que explicar qué es lo que te gusta realmente. Y que, por aproximación, la etiqueta indie es muy útil para describir la música que se graba siguiendo los deseos de los músicos y no los dictados de los que llevan las corbatas y los maletines en las multis. Pero las lentejas se llaman lentejas y los garbanzos, garbanzos. Aquí y en la Patagonia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s