Sexo en 12 compases

A estos (Motley Crue) les funcionó, y con esas pintas

Aunque al final dejaré claro que este post no vale para nada, aviso de que durante unos instantes pensaréis que tenéis en vuestro poder la receta del éxito, la fórmula magistral con la que satisfacer vuestros instintos. Leedlo con interés pero no esperéis demasiado: lo de sexo, drogas y rock and roll es al final más falso que una moneda de tres euros. 

Un amigo citaba el otro día de memoria una revista americana cuyo nombre no recordaba después de 3.000 cervezas para asegurar que AC/DC era el grupo que más animaba al sexo de la historia. No creo que sea así exactamente, pero bueno, ya me vais conociendo, así que la zona de mi cerebro que se dedica a elaborar pajas mentales se puso como una moto y aquí estoy, escribiendo del tema. 

Por si alguien no se ha dado cuenta, la música es en gran parte matemáticas. Hay fórmulas que se han mantenido con los años y que garantizan una reacción más o menos similar del oyente cada vez que se ejecutan. El sexo tiene su fórmula, es más, tiene LA FÓRMULA. La copio aquí:

I IV I I IV IV I I V IV I I

Los que no sabéis de negras y corcheas lo estáis flipando, ¿no? Pues no os asustéis que es muy sencillo: esa secuencia de 12 números romanos no es ni más ni menos que la estructura del blues, que posteriormente dio orígen al rock and roll tal y como lo conocemos hoy. Vamos, que no ha cambiado nada. 

Esa secuencia de acordes (nótese que sólo se utilizan tres) se vinculó con el sexo desde el primer momento, gracias también a las letras explícitas que soltaban los primeros bluesmen a principios del siglo XX. Las connotaciones sexuales de una estructura tan básica se fueron asentando culturalmente, e incluso se potenciaron. Chuck Berry, Elvis, Jerry Lee Lewis, The Rolling Stones, Led Zeppelin, AC/DC, Pereza (toma cuota nacional) y casi cualquier grupo que se os ocurra, utilizaron y utilizan esa sencilla estructura para hacer que su público mueva las caderas (otra canción que fusila el patrón) y se contonee con el prójimo o la prójima. El caso es que funciona, aunque de un modo relativo

Cuando un adolescente con las hormonas disparadas agarra una guitarra sólo piensa en una cosa: aparearse. En realidad piensa en eso todo el rato, pero con una guitarra en la mano cree que tiene dos opciones para conseguirlo rápidamente: hacerse músico o, en su defecto, cantautor. Si elige ser músico enseguida descubre la fórmula magistral, la utilizada durante décadas por gente como Jagger, Plant, Simmons, etc. para ir de sementales por la vida. Y se cree que va a funcionar. 

Pues bien, una encuesta cuasicientífica realizada del modo más informal entre músicos de élite apoyados en barras de bares demuestra que, efectivamente, esos 12 compases suscitan cierto ímpetu sexual en el oyente. Vamos, que el público tiende a rozarse cuando los acordes suenan y eso facilita el rollete en casi todos los sitios menos en el norte de la península, donde ni por esas se liga. Eso sí, hablamos del público, del que escucha los 12 compases. Los músicos encuestados (algunos muuuuuuuuuy reconocidos y otros como yo mismo) tienden a no comerse una rosca gracias a la fórmula magistral ya que, o tienen una relación formal o el público, enfrascado en el rozamiento, no les presta atención en esos momentos. Así que nuestro adolescente se queda a dos velas, pero sus amigos puede que tengan suerte si van a sus conciertos.    

Resumiendo: Algo hace que reaccionemos de cierto modo ante ciertos estímulos sonoros, pero el que piense que va a ligar gracias a una fórmula matemática va listo. 

Firmado: Hurricane Carter

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2 Respuestas a “Sexo en 12 compases

  1. Patatas con puré

    Igual que en un pez llamado wanda un tío se ponía cachondo al oír nombers en italiano (o algo así, no lo recuerdo bien), seguramente haya gente por el mundo al que si les dices una fórmula matemática (física, estadística) o un signo, tipo pi, o una operación (integrales, derivadas). Y si ya se meten esos vocablos en una canción la cosa puede ser la hostia: Giovanotti, con la canción de los números, ligo capascoporro. Ahora bien, es evidente que lo de ligar más que en el rock creo que está en el público que lo escucha. Y ese público ahora ver a un tipo sobre un escenario, a pesar de que sea más feo que Serge Gainsbourg.

  2. Qué razón tienes con lo del norte. Sobre todo si la ciudad está situada es al norte del norte.

    L.

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