Las discográficas pierden, Ikea también

BILLY Librería

Habrá que dejar de fabricar estanterías y chismes almacenadores de audio.

Como todo el mundo sabe, el negocio de la música, tal y como se conocía, hace unos años que se fue al garete. Desde entonces todo han sido palos de ciego: persecución del cliente, criminalización del melómano que utiliza redes P2P y demonización de un conjunto de cables y discos duros (eso es Internet y no otra cosa) para evitar o al menos retrasar una reconversión que ya llega tarde. 

Todo el mundo tendrá que aceptar tarde o temprano que el soporte físico ha muerto, que puede mantenerse de un modo residual para contentar a los nostálgicos, pero como negocio no da ni para tabaco. Hay que redimensionar la industria, su burbuja explotó y nadie quiso darse cuenta. Los trabajadores de los grandes sellos no dejan de ser albañiles sin tajo, constructores de barrios que al final se quedan vacíos.

También hay que darse cuenta de otra cosa: las descargas, las perseguidas descargas, las bienvenidas descargas, también han muerto. El abaratamiento del ‘streaming’ ha hecho proliferar los servicios de música online y ahí sí que puede estar la solución. Y digo “puede”, porque todavía hay camino por recorrer. 

Estamos en plena fiebre de Spotify, un servicio que ha mejorado con creces los intentos por hacer algo similar de webs como Myspace, Yes.fm, Cyloop, Lastfm, etc. Este tipo de páginas nos ha dado acceso a una cantidad de música inimaginable evitándonos además el almacenamiento, así que ya estamos diciéndole también adiós a las estanterías Billy del Ikea y a los discos duros. 

Hasta ahí bien, perfecto, pero todo no es tan fácil. Estas empresas, para seguir funcionando, tendrán que ganar dinero, ser sostenibles y dejar de ser meras ‘start ups’ pensadas para especular con su valor entre los inversores. Esto no resulta fácil. Por el momento se han atado con las multinacionales con contratos que aseguran mínimos anuales exagerados o pagos por canción escuchada difíciles de remontar a través de la publicidad. Una vez más hemos creado la herramienta pero no sabemos si la rentabilizaremos. Y, seamos realistas, poner a disposición de los usuarios toda la música grabada en el planeta tiene un coste que alguien tendrá que asumir. 

Que no se me malinterprete, no digo que tengamos que pagar directamente por la música, no. Es más, para el que escucha hace tiempo que el valor de la música enlatada es cero, y eso ya tendrá que ser así, es inevitable: nadie va a pagar por una lechuga si tiene un huerto en casa. La rentabilidad de estos servicios tendrá más que ver con la publicidad y con la reducción de los costes que van a parar a las discográficas, cuyo papel cada vez es menor en la industria.

Y ahí puede estar la clave. En la actualidad es un hecho en más del 60% de los casos que son los grupos quienes asumen los costes de grabación de los discos (unos costes cada vez menores), las compañías discográficas sólo tienen un trabajo útil que es la promoción. La distribución ya es online. Aún así, son las empresas discográficas quienes negocian con los servicios de ‘streaming’ tratando de imponer unos precios acordes con su antiguo negocio, no con el nuevo. 

Habrá que redimensionar los beneficios de los intermediarios que cada vez pintan menos y los usuarios tendremos que asumir que nos vendan banners o cuñas de audio para mantener los servicios gratuitos, como sucede con la tele o la radio. No será fácil, muchos de los servicios de streaming cerrarán arruinados y surgirán otros nuevos, pero al final es cuestión de tiempo que el mercado se ajuste y busque una solución. Eso sí, esa solución tendrá que tener claro que para el usuario el coste de la música tiene que seguir siendo cero y que el almacenar se va a acabar. ¿Difícil? Puede que no tanto, basta con asumir que los márgenes de beneficio de este negocio son menores de lo que eran y que los que cobran de él por estar a la sopa boba sobran.

Anexo 1 – Una gran queja sobre Spotify: El servicio de moda de momento sólo ha negociado con las cuatro majors y con grandes distribuidoras online de sellos indies. Por el camino se han dejado fuera del servicio a todos los grupos copyleft y a un buen número de sellos pequeños. Mal. 

Anexo 2: En este post eterno no he tocado el tema SGAE y derechos de autor. Ha sido intencionado. Ahí toda reconversión es poca, y si me pongo a escribir del tema me escribo El Quijote. Todo llegará.

Firmado: Hurricane Carter

Anuncios

6 Respuestas a “Las discográficas pierden, Ikea también

  1. Pues esperaremos la hostia a la SGAE

  2. ojo al vínilo.

  3. ojo al vinilo.

  4. Patatas con puré

    Las discográficas como se conocen hasta ahora, sobran.

  5. Pingback: Spotify no es infinito « “It’s only rock and roll but I like it”

  6. Pingback: Nuevo escándalo a la vista: ¡música gratis en la radio! « “It’s only rock and roll but I like it”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s