Los que regalan tomates

Este tomate no vale 100 euros, pero tampoco es gratis

En vista de la abrumadora aceptación del post anterior ahondo en el tema. Que quede claro, lo primero, que ni el gurú más gurú con más seguidores aplaudiendo tiene idea de lo que dice y que si escribe algo acertado puede que las circunstancias se lo desmientan a las semanas. Así que yo tampoco pretendo llevar razón, no sea que alguien me la quite. Sólo sigo apuntando algunas cosas. 

Benceno, en un comentario al post sobre la SGAE y la “cultura libre”, hablaba de los creadores que trabajan por amor al arte. Yo los llamaré “los que regalan tomates”, aunque también me vale “los que plantan perejil“. A estas alturas de la historia de la humanidad creo que ya tenemos todos claro que nadie regala nada, que la palabra en sí tiene trampa porque nadie da nada a cambio de nada. Para ser un regalador de tomates en sentido estricto y huir del capitalismo imperante (¡qué bonito!) se requieren las siguientes condiciones: 

– Ser un alto ejecutivo y cobrar un sueldo superior a los 6.000 euros mensuales

– Reunir un grupo de gente como tú, despreocupada por la pasta y el tiempo libre.

– Dar por hecho que lo que haces puede ser una bazofia y no buscar ni siquiera la satisfacción personal por el trabajo bien hecho. Eso ya sería buscar algo a cambio, ya no estarías regalando los tomates.  

De estos casos hay muy poquitos, por no decir ninguno. El músico amateur es un tipo al que te cruzas en el metro y que se deja un pastizábal en su afición, que es tocar en un grupo. No es que aspire a forrarse, probablemente defiende el regalar sus canciones en Internet, pero NO ES GILIPOLLAS y le gustaría que su inversión se viese, al menos, compensada en parte. 

El sacrificio del presunto regalador de tomates es grande. He aquí varios precios a pagar: 

Local de ensayo: Entre 0 si tienes suerte y 600 euros al mes. 

Instrumentos: Me evito las panderetas y las armónicas. En equipo un músico no profesional se puede gastar entre 500 y 3.000 euros. Y me quedo cortísimo. 

Grabación: Dependiendo de los conocimientos y las ganas de sonar mejor puede costar entre 0 y 10.000 euros. 

El tiempo: Horas y horas al mes en los que podría estar perfectamente de cañas con los colegas y tirado en el sofá. 

Hay más gastos, pero con estos creo que vale. Si yo regalo tomates espero que al menos el vecino me dé las gracias. El mundo ideal en el que la gente defiende su pasión por encima del precio de las cosas no existe, eso sólo lo pueden conseguir los que ya están forrados. Un chaval que monta un grupo para pasar el rato, se gasta en ello 400 euros al mes y gana 1.000 como teleoperador, espera siempre un mínimo de beneficio, ya sea para recuperar lo gastado o para sentir que la pasta que se ha fundido ha merecido la pena. 

Resumiendo: En realidad nadie regala tomates. Si alguien te dice eso te está mintiendo. El discurso de los que dicen que los tomates son gratis es tan falso como el de los que defienden que cada uno de ellos vale 100 euros

Firmado: Hurricane Carter

7 Respuestas a “Los que regalan tomates

  1. Pingback: La falacia de la música gratis y la SGAE

  2. Nadie regala tomates. Pero si tienes una tienda donde vendes todo tipo de hortalizas, fruta y embutidos, tal vez no sea mala idea hacer una “promoción de tomates”.

    Los músicos no sólo venden (o “regalan”) discos, sino que hacen conciertos a los que va la gente a la que le gusta su música y han accedido a ella de una forma u otra. O tal vez te guste tanto el tomate y quieras tenerlo con su caja de madera preciosa tal y como estaba en la tienda.

  3. Aquí los tomates no son la música enlatada, es la música en general. Evidentemente el que cría los tomates es muy libre de regalarlos o venderlos como le dé la gana, siempre y cuando haya alguien dispuesto a aceptar el regalo o a comprarlo.

  4. Los artistas nunca vivieron de los discos…

    Es un hecho conocido que los discos, salvo excepciones del tipo Alejandro Sanz… no les da ni para pagar un mes de hipoteca.

    Ellos viven de los conciertos, los cuales, se llenarían mucho más si la gente no tuviese que pagar por acceder a su música.

    Yo no pago 12€ en el disco de mi artista… pero pago 20 por ir a verle y pago 80 por ir a un festival.

    Si tuviese que pagar por cada artista que conozco… no conocería ni a un tercio, y al final me gastaría menos dinero.

    Y si en el futuro tuviese que pagar, te aseguro que mi gasto en musica, me comprometo a que sea CERO!

  5. Pues a mi los discos me parecen baratos, y los conciertos caros. Gastarme 12 euros en un disco me parece mas razonable que:
    -Concierto Oasis: 40€
    -Concierto Franz Ferdinanz: 40€
    -Concierto Maná: 60€
    -Concierto Shakira: 65€
    (los dos últimos acompañando a mi mujer obviamente)

  6. Pingback: La música no necesita que la salven « “It’s only rock and roll but I like it”

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