Un día sin Antonio Vega

Descanse en paz

Descanse en paz

Antonio Vega no necesitó fallecer para convertirse en leyenda. Ya en 1993 le grabaron un disco de homenaje. Y él se quejó amargamente porque entendía que ese álbum lo daba por moribundo o por acabado. Además, el título del disco, Ese chico triste y solitario, le parecía ofensivo. Aquel tributo no le sentó bien, pero al menos abrió la puerta a un culto por el artista que no le abandonaría hasta el día de su muerte.

Es cierto que, hasta entonces, Nacha Pop fue un grupo ninguneado por la radiofórmula, pero el paso del tiempo engrandeció su figura y este redactor ha de decir que jamás ha asistido a  muestras de cariño hacia un artista como las que vio en la gira de reunión de los Nacha en 2007. Era sobrecogedor cómo el público arropaba a Vega y prorrumpía en ovaciones cerradas ante cada esfuerzo de un músico escaso de fuerzas.

A continuación, destaco algunas páginas (de papel y de Internet) entre todas las que se han llenado en las últimas horas para honrar la memoria de Vega.

Como de costumbre, la mejor crónica que he leído la ha escrito Diego A. Manrique para El País y se titula La historia más triste del mundo:

La carrera en solitario de Antonio Vega se desarrolló bajo la sombra de la heroína. Aunque mantuvo una pudorosa discreción sobre sus problemas, la rumorología contribuyó a rodearle de una enojosa aureola de artista maldito, que podía mostrarse inspirado o limitarse a cubrir el expediente (pero ése era un síndrome que también aquejaba a Nacha Pop).

Tampoco desmerece Tristes y solitarios sin Antonio Vega. La firma Isabel Ibáñez para El Correo.

«La física cambió mi vida. Cambié mi postura ante el mundo cuando comprendí a Einstein. Cuando supe que el camino más corto entre dos puntos no es la línea recta. Cuando empecé a imaginarme cosas como qué pasaría si me montase a caballo en un haz de luz». Así era Antonio Vega, amante de los gatos, escritor de cuentos y relatos…

Entre los artículos y tribunas el que más me gusta es el de Enrique Portocarrero para El Correo. Titulado Ángel caído, incluye frases como éstas:

No se iba nunca Antonio Vega, superviviente atormentado de picos y caballo, porque sus letras le ataban como ángel caído a una realidad sin retorno vencida en su fecha de expiración. Tampoco se va ahora, porque queda en su melancólico recuerdo el mito urbano de un músico que paseaba su dolor por el infierno, cantando la tristeza de su propia vida.

Normalmente me chirrían los textos creados a partir de títulos y extractos de canciones significativas, pero el publicado por Manuel de La Fuente en ABC me parece bastante logrado. Se titula Trovador de la triste figura e incluye párrafos como éste:

El sitio de su recreo ya no está aquí, está por ahí arriba, entre ángeles en chupa de cuero y zapatillas de baloncesto, y la chica de ayer […], aquella punkie de sol, espiga y deseo, aquella nuevaolera de nieve, huracán y abismos, bebe hoy y olvida en el Penta del cielo por él, por Antonio, cantante, compositor y poeta, cuerpo (escaso) y alma (gigantesca) del pop-rock español.

En elmundo.es, tiene buenos momentos Ese chico triste y solitario (era inevitable que cayera algún texto con este título), de Raquel Quílez

A pesar de su delicado estado de salud, siguió ante al micrófono hasta el final. Con un hilo de voz, sujetando la guitarra sin fuerza. Provocando escalofríos, silencios sepulcrales cuando empezaba a entonar sus clásicos… ‘Lucha de gigantes’, ‘ El sitio de mi recreo’, ‘Una décima de segundo’… El recogimiento se imponía en la sala.

Otra forma de recordar al gran Vega, tal vez la más adecuada, es escuchar once de sus canciones más significativas. Es la que propone Diego Manrique en la página web de Radio Nacional.

Firmado: Ander de Brich

Actualización: El texto que escribe Benjamín Prado en El País dos días después de la muerte de Antonio Vega es también de lo mejor de estos días. Se titula Qué se ha muerto con Antonio y en él se pueden leer frases como las siguientes:

Contra las prohibiciones, los lápices rojos de los censores y la moral hipócrita que había hundido el país un siglo más abajo de su época, toda aquella gente que de pronto salió a la calle con el pelo pintado de naranja, los pantalones rotos por las rodillas y un pendiente clavado en cualquier parte poco habitual. Por las calles, la ropa con la que se vestían los jóvenes tenía la misma función que el destape en los cines. A base de empezar a permitir la rareza, España empezaba a ser normal. A fuerza de respetar lo que es distinto, empezamos a ser como todos.

Una respuesta a “Un día sin Antonio Vega

  1. Hola, he hecho también un copy paste sobre los sentimientos de estos días…

    http://trampasratoniles.wordpress.com/2009/05/13/%c2%a1hasta-siempre-antonio/

    Vuela Antonio a Orión!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s