Yo no estuve en el primer FIB

Si juntásemos todos los trocitos de madera de la cruz de Cristo que muchas iglesias del mundo guardan como reliquia (joder, no hay nadie como “ellos” a la hora de hacer marketing), podríamos crucificar a Mazinger Z. Otro supuesto: si reuniésemos a todos los que dicen haber asistido a la primera edición del Festival Internacional de Benicàssim no cabrían en 5 ‘Camp Nous’ y Miguel y José Morán no hubieran tenido que trabajar tan duramente para que las siguientes ediciones se celebrasen.

Velódromo de Benicàssim: Para ciclistas, artistas y público, algunos dopados.

Velódromo de Benicàssim: Para ciclistas, artistas y público, algunos dopados.

El personal es así, muchas veces con ganas de ser protagonista de vivencias de otros para salir de su insegura existencia. Es el llamado efecto ‘Del perro, la mermelada y Ricky Martin’ (mucha gente vio el supuesto programa), entroncado con otro de tipo musical: ‘Yo estuve en el Rock-Ola‘. Y es que he conocido gente que dice haber estado en aquella mítica sala a pesar de que cuando lo chaparon contaban con 8 años de edad.

No, yo no estuve en aquel FIB de 1995 celebrado en el velódromo de la ciudad castellonense y me perdí, quizás, un hecho importante en la histora de los festivales de música en España. Tocaron The Charlatans, Australian Blonde, The Pastels, Sr. Chinarro, La Buena Vida, Los Planetas, The Jesus & Mary Chains, Lemans, Supergrass, Echobelly o The Wedding Present. Pero nunca he sentido la necesidad de mentir al respecto. También es cierto que nunca me han gustado los grandes festivales, siempre pensé que no me gustaba el rollo y las veces que fui al FIB o a otros no disfruté. Manías… En fin.

Hay que reconocer que entre los festivales españoles el de Benicàssim es único por historia, y lo es, en parte, por aquellas 8.000 personas que estuvieron en su primera edición. Para los organizadores, entonces, fue un milagro lograr esa asistencia. También es mágico (como lo de los panes y los peces) el que se hayan convertido en muchos más por todas esas personas que no estuvieron pero que dicen haber estado: de algún modo significa cambiar el pasado (los teólogos dicen que eso no lo puede hacer ni Dios) o que la gente comulgue en torno a esa idea. Por último, el haber llegado, de momento, hasta 2009, cuando otros festivales han caído en el camino, resulta increíblemente asombroso. Larga vida, pues, al FIB.

Firmado: Paolo Tassotti

Una respuesta a “Yo no estuve en el primer FIB

  1. Al primer FIB fue mucha gente que vio a los Stones en el Calderón mientras llovía a mares y a Michael Jackson detrás de cualquier esquina.

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