Ñoños, babosos, llorones y entrañables

Yo ni siquiera quería su disco. Le había pedido a mi prima que me grabara el Persecución de Pistones, pero en las cintas de sesenta minutos de TDK siempre sobraban más de veinte. Así que allí, en los minutos de la basura de la cara B me encontré sus únicas seis canciones:

Me encantaron. Tengan en cuenta que entonces ni siquiera me había empezado a plantear que el acné pudiera llegar a ser un problema. Tal vez un chaval algo melodramático de EGB era su público ideal, no lo sé. Canciones como El perdedor o Tenemos que hablar otra vez cotizaban alto para entrar en un top imaginario de llorones que se quieren cortar las venas.

El caso es que nunca supe de nadie que los conociera o que los destacase. Es más, siempre que se habla los primeros años de la movida, entre los babosos se enumera a Los Secretos, a Nacha Pop y a Mamá, y nadie se acuerda de Los Modelos.

Ahora se edita un disco con todas sus grabaciones (oficiales, maquetas y actuaciones) y me he puesto entrañable.

Firmado: Ander de Brich

Nota oficial: Por razones que no vienen al caso, en unos días, acompañaré a Tassotti y Carter en su ciberexcedencia oficiosa. Pero antes de entrar en barbecho -durará por lo menos hasta que termine el Mundial-, espero que me dé tiempo a dejarles unas entradas de despedida. Comienza la cuenta atrás: Cinco

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