Zas, en toda la boca

El 8 de abril, Julián Ruiz escribió para El Mundo el obituario sobre Malcolm McLaren que reproduce en su blog y que incluye párrafos como éste:

[McLaren] Estaba convencido, además, que sin la salvaje política de la Thatcher que había llevado a la juventud inglesa casi a la desesperación, a finales de los años setenta, jamás hubiera creado a los Sex Pistols.

El día 12, Diego A. Manrique, comentaba en su artículo del lunes en El País lo siguiente:

Vuelta al fallecimiento de McLaren. Repaso lo publicado y me incomoda el que muchos textos, incluidos los míos, caigan en tópicos raídos. Se lleva la palma ese productor que presume de conversaciones profundas con McLaren: “Estaba convencido, además, de que sin la salvaje política de la Thatcher que había llevado a la juventud inglesa casi a la desesperación, a finales de los años setenta, jamás hubiera creado a los Sex Pistols”. Improbable que un pillo tan inteligente como McLaren soltara tal simpleza. Aparte, las fechas lo desmienten: los Sex Pistols de leyenda, con Sid Vicious, dejaron de existir tras tocar en San Francisco, el 14 de enero de 1978; Margaret Thatcher tomó posesión el 4 de mayo del año siguiente. La falacia se cuela en los obituarios de un diario nacional y, seguro, ahora mismo sigue rebotando por los recovecos de Internet.

Firmado: Ander de Brich

En el país de las discográficas, el tuerto es el rey

Hoy se ha puesto a la venta el nuevo disco de Los Planetas, aunque visto que su discográfica impide que sus videoclips se reproduzcan en blogs (o igual son ellos, que no lo tengo claro) dan ganas de no decir ni mu. Si es normal: ¿para qué iba a querer nadie promoción gratuita?

Cuánta ceguera, por las barbas de Chase Gioberti.

Firmado: Ander de Brich

Dos semanas en silencio

2010 está viniendo cargadito y cada vez nos cuesta más encontrar tiempo para mantenerles al día de nuestras idas y venidas. De hecho, llevamos nada menos que dos semanas sin contarles nada:

Confiamos en que semejante parón no se repita y, ya de paso, aprovechamos esta canción de Grizzly Bear para comenzar un repaso a los artistas más interesantes que estarán en mayo en el Primavera Sound.

OK Topo

El nuevo vídeo de OK Go, especialistas en reventar Youtube con sus creaciones, vuelve a ser un alarde de creatividad y, a estas horas, más de 10 millones de personas lo han visto.

Supongo que ustedes, que son gente avispada, ya se habrán dado cuenta de que esta vez no han sido los más originales de la clase, pero, por si acaso, aquí les dejo una muestra de la misma idea hecha por distintas manos:

Si no lo digo, reviento.

Firmado: Ander de Brich

Cien razones por las que salvar los años 80 (46): Hüsker Dü: ‘hardcore’ después del ‘hardcore’

Era de dominio público: Bob Mould y Grant Hart eran abiertamente homosexuales y se les acusaba de hacer punk comercial. ¿Se trataba de dos datos independientes o formaban parte ambos de la una sola acusación? A mí me daba igual. De hecho, no me enteré de que hubiera polémica al respecto hasta que ya hacía tiempo que se habían separado. La única duda que tenía era a qué venía eso de llamarse Hüsker Dü y qué carajo significaba (“¿Te acuerdas?” en danés, según leo por ahí). De todas las bandas norteamericanas de hardcore, post-hardcore, slowcore, mega-hardcore y qué-sé-yo-core eran con diferencia mis favoritos. Al parecer, no soy el único.

Firmado: Ander de Brich

Adiós, Alex Chilton

Ayer falleció en Nueva Orleans el líder de Big Star, Alex Chilton. Sólo pude verle en vivo una vez. Fue en Benicàssim en agosto de 2001 y el concierto no estuvo a la altura de la leyenda. Tampoco sus grabaciones posteriores a la década de los 70 añadieron gran cosa a su legado. Y, sin embargo, y a pesar de no haber tenido edad suficiente para disfrutar de sus mejores discos en su momento,  siempre guardaré un recuerdo entrañable de Chilton. Otro grande que se nos va.

Firmado: Ander de Brich

Cien razones por las que salvar los años 80 (45): Marty McFly y el condensador de fluzo

En todos los premios de cine que reconocen a las mejores películas de la temporada (es igual que se trate de los Oscar, los Globos de oro, los Bafta o los Culebroni), hay una tendencia a menospreciar a las comedias. Los votantes siempre prefieren pelis grandiosas como Memorias de África, Pasaje a la India o El último emperador y son incapaces de reconocer los méritos de las cintas que mueven a la sonrisa o a la carcajada.

Creo que no estoy solo en mi cruzada a favor del género, pero los sesudos críticos que defienden ideas parecidas siempre remiten a grandes del cine clásico como Billy Wilder, Preston Sturges, Howard Hawks o George Cukor (cuyas películas son la leche, ojo) y desprecian a las comedias contemporáneas. Yo creo que no hay que irse tan lejos para encontrar ejemplos defendibles:

El guión de Regreso al futuro es pura ingeniería narrativa. Está repleto de guiños y de piezas que no dejan de moverse para encajar en los dos planos temporales de la peli. ¿Un ejemplo? Antes de que Marty McFly viaje al pasado, se encuentra con Doc Brown en el aparcamiento del  centro comercial Los pinos gemelos. Lo primero que hace McFly en 1955 es llevarse por delante un granero y un árbol con su Delorean, Cuando hora y pico después consigue regresar a su época, nos encontramos con que el centro comercial ha cambiado de nombre:

Regreso al futuro

El pino solitario, ¡toma ya!

Además, la peli es divertida y está llena de referencias pop: Darth Vader atronando a George McFly con una canción inédita de Van Halen; Huey Lewis rechazando que Marty actúe en el festival por ser “demasiado ruidoso”; y, sobre todo, el gag de Marvin Berry y Johnnie B. Goode (“Primo Chuck, creo que he encontrado el sonido que estabas buscando”).

Hay pocas cosas que definan más a los años 80 que Regreso al futuro, los yigovatios (por gigawatios) y el condensador de fluzo.

Firmado: Ander de Brich